Archivo | agosto, 2011

El Subdesarrollo

8 Ago

Último día “libre”, mañana a muchos jóvenes les cambia la vida, y por primera vez pisarán la universidad como estudiantes.

No todos queríamos ser universitarios, y está bien que nadie sea obligado a ser algo que no quiere, pero quedarse en una sola etapa es completamente patético; sobre todo cuando ésta ya se fue.
Veamos algunos casos recientes:

– Hugh Hefner, dueño de la primera revista pornográfica de difusión masiva, fue plantado por su “novia” de 24 años hace algunos meses. La joven, en un afán de buscar publicidad, declaró en el programa de Howard Stern que Hefner era, sexualmente hablando, justo lo que parece: Un viejillo.
¿Cómo respondió Hefner?, como todo lo contrario: Cual jovencito acnéico de 17 años con un ego herido, diciendo que se había acostado con ella muchas veces, que el sexo había estado muy bien, y que se sentía muy contento con sus nuevas novias.
El hombre tiene dinero, fue exitoso en su empresa, viajó, se publicitó, pero la dignidad nunca llegó.

– Maribel Guardia, una señora con unos genes privilegiados y de una belleza natural que ya quisiera Madonna (otra que no se sabe comportar más que como adolescente insegura), se presenta en una serie de comerciales, con la cara llena de botox, a criticar las fotos de señoras que, “ugh”, han envejecido.
Y echa el rollo, que si tener la misma edad pero sin parecerlo, que si tratar de verse de la mejor manera por el mayor tiempo posible, bla, bla, bla. Me imagino que se ha visto en un espejo, pero dudo que se haya tomado el tiempo de compararse con otras personas; incluso el idiota que hizo el guión del comercial tuvo que haber estudiado lo suficiente como para aprender a manipular los miedos de las señoras de edad, pero prestarse a explotar esos miedos con un fin económico es, como ya lo he dicho muchas veces, atroz.
¿Quién le dio a Maribel Guardia el derecho de criticar a los demás?, ¿quién la creer superior sólo por ser físicamente atractiva?, ¿y el talento?, ¿la creatividad?, ¿la empatía?
Alguien con tantas carencias siendo la portavoz de los “ideales femeninos” es un chiste. ¡La mujer canta una mutación de “Viva la pappa col pomodoro”, por amor de Dios! Ni mi sobrinita de 6 años se sentiría cómoda cantando algo sobre papas con tomate…, pero no estamos hablando de Justin Bieber (aún).

– Jeniffer Lopez, no es propiamente un caso de “hacerse viejo sin haber crecido”, pero esa canción de la Lambada (“On the Floor”) es una digna representante.
No sé cómo empezó todo esto de “voy a tomar una parte de una canción exitosa de hace 20 años, la voy a vender como si fuera un sonido nuevo y me voy a hacer millonario” pero creo que tiene todo que ver con la tristeza que la mayoría de las personas sienten cuando el tiempo va pasando.
Todos lo antiguo se relaciona con un momento en el que invariablemente fueron más jóvenes, ya sea la infancia, adolescencia o incluso una edad “menos adulta”. Entonces, todo lo viejo es aceptado, pero para evitar el lógico contraste con la realidad (que el pasado ya fue y el tiempo no vuelve) se les dice que el producto es actual. Lo mismo pasa con las modas; ropa, peinados, diseños de carros. Se hace un énfasis en la tecnología como privilegio para alcanzar ese estado en el que se pueden seguir repitiendo ciclos.
Claro, cuando escuche el estribillo del “laaaaa, lara lara” dije: “qué bien, tomaron una buena parte de la canción brasileña y seguro invirtieron miles en un producto que redituará millones”, pero me llevé una enorme decepción cuando escuche la canción completa y me di cuenta que los mismos 8 segundos se repetían, y se repetían, y se repetían. Lo peor es que también se repetía esa frase de “Dance the night away” popular hace 30 años…

Mi consejo: A bailar algo que valga la pena.

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