Archivo | diciembre, 2011

Imma mothafuckin’ monstah!

19 Dic

Tenemos un problema. La música comercial se hace cada vez más pobre y atolondrada.

Hubo una época (y tal vez regrese, cuando vuelvan a caer las  ventas de discos) en que la música comercial podía llegar a ser tan buena como la música real, un tiempo en el que igual se tocaba T.A.T.U. con The Rasmus, o, décadas antes Bowie buscaba plagiar la fama colaborar con músicos vanguardistas como NIN y NWA.

 

Y ahora, ¿qué se escucha todo el día?, Rhianna tratando de romper el record de la canción más larga de la historia, house y tecno ideales para música de fondo de comercial de carros, rock que ya ni a emo llega, todos acompañados de videos promocionales que parecen los avances de una película porno inspirada en Lady Gaga.

 

Es el caso de una cosa llamada “Welcome to St. Tropez” que me estoy enterando es una canción muy famosa, y aunque la letra es como del niño gordito de 12 años que se siente gangsta posando con su celular en el baño haciendo una seña de pandillero al espejo (“mucho dinero en el banco, carros, mujeres, no hay nada aquí que el dinero no pueda comprar, bienvenidos a St. Tropez”) el éxito está probablemente en que todo el producto fue diseñado como anuncio de tarjeta de crédito: Ilusiones a las que cualquier mortal puede acceder, siempre y cuando invierta su dinero en nosotros.

Después de todo no se necesita tener talento alguno: No hay que cantar; no hay que tocar ningún instrumento; no es necesario componer, solamente escribir; y ni siquiera es un requisito ser alto, guapo o tener cabello.

Bienvenidos sean todos al reino de los crédulos, porque la vida es perder la conciencia cada fin de semana para olvidar que sólo se es una fuerza laboral reemplazable (o un pazguato) el resto del tiempo.

 

Yo hubiera pensado que un género como el Hardstyle se salvaría de estas atrocidades, especialmente porque se parte del supuesto que este tipo de música gusta de integrar letras extremadamente escapistas a favor de las drogas sintéticas, pero, el problema es que cuando se intenta algo distinto no salen joyas de la idiotez humana disfrazadas de “ironía”, si no miserias como: “Primero lo primero, me voy a comer tu cerebro, porque eso es lo que un chingado monstruo haría”, ¿eh?, ¿”lo que un chingado monstruo haría”?, ¿ese es todo el nivel de razonamiento que tiene un monstruo? En la madre… osea que ya no podemos esperar cuervos mensajeros de las almas del inframundo, ni pueblos que continúan iluminando el camino hacia ellos al seguir ardiendo en los pecados que no se han perdonado…

 

Es que, ¿sólo a la monstruosidad banal aspiramos?