Archive | mayo, 2011

Silvia Pinal es satánica

15 May

En Televisa les gusta pasar capítulos viejos de “Mujer Casos de la Vida Real”, y hará unos 15 días me quede viéndolo.
Retransmitieron el caso de una jovencita cuyo tío era sacerdote. A la chamaquita la violaban tres tipos, con lujo de violencia y de manera “anal y vaginal”, la vieron muy mal y la abandonaron en un parque.

Como nos podemos imaginar la jovencita resultó embarazada y abortó. Si bien el capítulo era de hace por lo menos 15 años, es impensable considerar que alguien pudiera argumentar que el aborto no estaba justificado (sobre todo si ese alguien no estaba dispuesto a pasar por lo mismo, y después adoptar al bebe), pero sucedió y no fue ficticio ni parte de la historia, el capítulo terminó con Silvia Pinal diciendo (más o menos):

Se debe defender el derecho a la vida, y aunque las leyes permitieron que ella tomara esa decisión la culpa estará por siempre con ella.

Que compasión ni que nada, que comprensión ni que ocho cuartos, ¡qué paja en el ojo ajeno ni que las arañas!, para la vieja esa no valía condenar al infierno a esos tipos, ¡mejor a la muchachita!, ¿qué, el bebe que se abortó era Pinal?, ¿era de su hija, sus nietas, o sus bisnietas?

Ya es penoso que alguien use un espacio de entretenimiento para promover sus retorcidas ideas, pero hacer algo TAN anti-cristiano como crucificar públicamente a un personaje ficticio para sentirse más pura debería ser motivo de excomunión.

Y entonces, la película que hizo con Buñuel, ¿no entendió que el guión iba en contra de sus santurrones principios?, o ¿sólo está mal cuando las cosas las hacen otros?

Así me imagino al anticristo.

Children’s weapons

15 May

It was only a few days ago that I heard for the first time about the 11 year old who killed his father’s pregnant girlfriend.

As usual in the USA the blame was put on the weapon, but a big majority of people leaving comments at the news site also considered the kid was old enough to know what he was doing.
One of the visitors mentioned people were wrong in assuming an 11 year old has the maturity to understand the consequences, which (she said) she had already tried to get across during the debate on the child who had killed his whole family.

So I made a little search for that, and it turns out there are dozens of kids who have killed their parents, brothers and even grandparents.

And it seems the only logical thing to ask after something like that happens is “What is wrong?”, as if it wasn’t obvious.

The dead pregnant woman was asleep when she was shot, she was 26 and had two little girls who wandered outside the house to get help from strangers, one of the comments had this said to say about that last part: Why was a mother of two little girls still asleep when she should have been helping them get ready for school?, and I add: What was she thinking moving in with a guy who had a son who could have been her brother?, and taking two little girls with her.
Was she such a fit mother that she was ready to have another one? Did nobody stop to think about all those kids (including the killer) who had to adapt to a new situation?

Family dynamics are already complex when everybody shares the same blood, a family is where we learn how to relate to the outside world, it’s where kids get help and support to survive; from food to clothes and a home, without adults they are not going to be able to achieve much.
If a young person feels his stability is threatened and wasn’t taught how to deal with fear or pain, from where is he supposed to learn that it’s okay if it seems like his whole world is collapsing?

I blame them all except for the kids, and the more we want to believe teenagers are adults the worse is going to get, if only for the simple fact that for generations grown-ups were responsible for the upbringing of their children, but now nobody is in charge.

Ansiedad y “ansiedad por comer”

2 May

Ya que hablamos de obesidad, en esa absurda obsesión por culpar a los alimentos de la falta de control que tienen muchas personas para consumirlos (y más que nada, para UTILIZARLOS) encontré un mensaje francamente aterrador.

¡Decía que los frijoles y las tortillas engordaban!

No explicó el fulanito (un tal James), cómo es que a las personas de las comunidades rurales, cuya dieta está muy centrada en dichos ingredientes, no les afectaban esas calorías.
Eso claro sin contar que los cereales, como el frijol y el maíz, siempre fueron fundamentales en la dieta de los Méxicanos, y NUNCA en más de 3,000 años, nos provocaron obesidad.

Supongo que para él eso no está relacionado con el sedentarismo, ni con la cantidad que se consume… no, a los frijoles y las tortillas hay que consumirlos con mesura y, en el colmo de la idiotez le sugería a la consultante que después de comer se lavara los dientes para quitarse el sabor a comida, ¡como en los peores años del condicionamiento animal!
Pero eso no fue lo más nefasto, ¡también le recomendó utilizar la comida para premiarse! Como si su relación con los alimentos no fuera ya lo bastante disfuncional había que clasificar el proceso natural, necesario y agradable de nutrir al cuerpo como “bueno/malo” dependiendo del momento en que consumiera esa comida que le resultaba rica al paladar.

¿De dónde salen estas personas?, ¿no saben nada acerca de las dinámicas detrás de una incesante búsqueda por un placer inmediato?

Bueno, es obvio que no. Pero si alguien llega a esta entrada buscando información sobre como “dejar de comer” mejor busquen ayuda profesional, o háganse responsables de su propia salud, equilibrio mental y físico. Todos tenemos impulsos y cuando éstos se salen de control lo mejor es lidiar con ellos, con terapias cognitivas, apoyándonos en las personas que nos rodean, enfrentando nuestros miedos y frustraciones.

Lo mío no es el choro inspiracional, pero tampoco el ver como una pandilla de papanatas se sirve de los conflictoss emocionales de los comedores compulsivos, así que agarren la onda y dejen de leer consejos fáciles a problemas complejos, los cuales, no son imposibles de resolver.

Una cosa llamada Herbalife

2 May

Una cosa llamada Herbalife

Los denominados productos milagro son el pan nuestro de cada día, desde que las personas ven el esfuerzo y la disciplina como un castigo ridículo de Dios resultado de la desobediencia de Adán y Eva, algunas empresas encontraron la mina de oro explotando esos defectos.

Muchos pensarían que las personas que consumen dichos productos son además ignorantes, tontas, o que en el mejor de los casos, su depresión y desesperación les impide pensar de manera lógica.
Y eso es cierto.

Un familiar mío ha padecido de sobrepeso (como resultado de un problema emocional) toda su vida, y sigue comiendo sólo por angustia.

Entonces descubrió una nueva receta para solucionar su problema, no el real, sino el de la comida, unos productos de “Herbalife”.
Me pidió que investigara si funcionaban y eso hice, los resultados fueron contundentes: No funcionan, son adictivos y las personas que los venden y producen han creado una mafia.

Leer las opiniones de los “redimidos” de la gordura y de los redentores fue realmente escalofriante, el que las mismas letanías se repitieran con las mismas palabras en personas de distintas edades y países es un ejemplo bastante obvio de un proceso de lavado de cerebro.

Las personas que venden Herbalife no se perciben como pequeñas creaturas patéticas que cada mañana acuden a recibir una dosis de químicos alrededor de una mesa con jarras y vasos de plástico, no señor, ellos son “triunfadores”, son “lideres” que no se conforman con hacer ejercicio y llevar una vida sana, quieren más, quieren dinero y justifican su avaricia e imposibilidad de encontrar un trabajo decente diciendo que “ayudan a los otros”.
¡Y que si ayudan!, algunos argumentos decían que los doctores sólo querían mantener a la gente enferma, pero claro, Herbalife era una corporación tan maravillosa que donaba productos a los pacientes de cáncer, ¡como sustituto de comida!
Y en ese dejo de altruismo tenían tiempo de decir que quienes no estaban de acuerdo con los productos eran simples miserables, “los demás” perdían la oportunidad de sobresalir como seres privilegiados.
¿Para qué ir a la escuela?, para qué estudiar y ejercer la medicina bajo el juramento de Hipócrates si puedes vender Herbalife?

De alguna manera creen que esos “productos naturales” son MEJOR que los que da la naturaleza, se descarta el consumir un jugo de zanahoria, un tarro de avena, un huevo con queso; su desayuno estrella es un coctel de polvo de dudosa procedencia.

Y me atrevo a decir que el polvito (o el dinero que reciben por el) los hace por demás agresivos, pues cuando mi pobre pariente les dijo “no gracias” la vendedora pasó por todas las fases del rechazo mal manejado: “Si quieres te lo fio, todos tus problemas de salud se van a solucionar, estás dejando pasar una gran oportunidad, no sabes lo que estás perdiendo, no te das cuenta de lo que dices, ¡allá tú si quieres seguir siendo un fracasado!”.

Por supuesto que las personas que comen compulsivamente tienen problemas, pero no se comparan con los de alguien que vende Herbalife, ¡la verdad!