La escuela del siglo

29 Jun

No fue recientemente, pero con motivo del aniversario de la Academia Maddox del Estado de México, Cristina Pacheco en “Aquí nos tocó vivir” fue a dicho recinto a realizar entrevistas.

Los niños están en desarrollo y por lo tanto sus opiniones no siempre son maduras, pero los adultos son (o deberían ser) plenamente conscientes de la lógica detrás de lo que expresan y de los fundamentos en los que basan su razonamiento.

Así fue como pasamos de: Un grupo de niñas que repetían los valores inculcados, a una mujer adulta que repetía los principios de la educación que parecían revolucionarios hace un siglo.

No recuerdo el nombre de la persona, pero era la directora de la Academia, y a la pregunta de por qué aunque ahora que ya aceptaban impartir clases a niños los mantenían separados de las niñas la mujer indicó que el aprendizaje era distinto, ya que las niñas maduraban más rápido, además de que éstas últimas eran más afines al reconocimiento, mientras que a los niños les cansaba escuchar que hacían las cosas bien y eran más prácticos.

Ante semejante bomba la expresión de la pobre Cristina era como si estuviera reprimiéndose de aventar a la mujer una edición especial de todo el trabajo de Jean Piaget.

Ignoro totalmente de dónde sacó la señora directora esa teoría, pero me sorprende enormemente que aún hoy existan personas que sigan creyendo que las niñas “maduran más rápido” cuando está por demás difundido que dicha maduración se refiere solamente al estado físico.
Y no sólo eso, corrientes del aprendizaje que van desde la neurofisiología hasta el constructivismo señalan a la motivación como un elemento necesario para el aprendizaje; decir que los niños varones no requieren de este punto sería como argumentar que no necesitan de la memoria o del lenguaje.

Aún suponiendo que se refiriera a una necesidad de motivación distinta, la afirmación va en contra de los postulados de los grandes revolucionarios de la educación de los últimos 150 años, ya que gracias a trabajos como el del antes mencionado Piaget, así como de Vygotsky, Rogers, Coll e incluso Skinner, se difundió que las diferencias en el aprendizaje están definidas por procesos internos individuales que en ningún momento se distinguen por el género. Así por ejemplo, un aprendizaje significativo depende del contexto, del entorno, de los conocimientos previos y de la manera en que el material puede adaptarse a todos esos elementos, cuyo desarrollo y administración está relacionado al trabajo que cada alumno haga con sus recursos, mas no con las expectativas que su grupo social les haya asignado.

¿Cómo es que una mujer que no aprobaría un examen de primer semestre de pedagogía en la UAM puede ser directora de un colegio tan prestigioso?
La culpa no la tiene el indio, aunque sabemos que es poco probable que los padres de familia tengan un conocimiento sobre las teorías del desarrollo infantil (y no tienen por qué saberlo, para eso se supone que están dejándolos en manos de personas con los estudios adecuados), es preocupante que se dé por sentado que un maestro es capaz de enseñar sólo porque cobra muy caro.

Si así están las escuelas con alto índice de demanda, ¿qué esperamos de la educación pública? Gracias a los discursos de Elba Esther Gordillo (la del virus HLNL) creo que podemos vislumbrar que son tristemente similares, el rezago es generalizado, ahora las escuelas privadas sólo ofrecen el beneficio extra de enseñar inglés y un incongruente sentimiento de superioridad.

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