Un juego de pelota

23 Jun

Cada cuatro años es lo mismo para le selección Méxicana de fútbol, pero en esta ocasión a alguien (Jose Ramón Fernandez) se le ocurrió mencionar publicamente que cada cuatro años se infla ese equipo con el fin de explotarlo comercialmente. Gran parte de la población le creyó pero, desgraciadamente, el azar no estuvo del lado de la razón.

Verde
El espectáculo fue mayor que en otros años, se contrató a el entrenador de la selección para un proyecto que supuestamente tendría tanta importancia como la revolución y la lucha de independencia. El hombre invitaba a la población a unírsele en este gran evento.
El gobierno y las televisoras también se colgaron de la fe y desesperanza de millones de mexicanos y los llamaron a consumir infinidad de productos inútiles para demostrar su solidaridad con el equipo.

Blanco
Iniciaron las interminables horas de transmisiones de espectáculos baratos, reportajes tan exóticos que cualquiera pensaría que se filmaban en las zonas más pobres de nuestro país o con los representantes más conservadores de la religión católica.
La selección jugaría contra un equipo Francés totalmente devastado y peleado con su propia prensa; el triunfo llegó y con ello los enfrentamientos entre realistas y fanáticos, estos últimos reclamaban su derecho de soñar en paz, sin personas negativas tratando de convencer de lo obvio.
Y era el momento que gobierno y empresas habían deseado, una gran oportunidad de capitalizar un “triunfo histórico”, un evento irrepetible con imágenes que se reproducían más de 20 veces por programa: La selección nacional había ganado un partido.

Rojo
El fútbol es religión en algunos países y la mayoría no veíamos la necesidad de poner resistencia ante tal hecho, sin embargo las escenas de aquel triunfo eran preocupantes; se reflejaba la ansiedad y el miedo, sobretodo en algunos niños.
En las escuelas los pequeños saltaban desesperados y miraban a los adultos tratando de entender como es que debían reaccionar; en la valla del zócalo, frente a las pantallas gigantes, una niña celebró el gol con un grito de angustia.
¿Qué pasaría cuando la selección no cumpliera sus expectativas? Llegó ese día, ni siquiera una semana después.
Parece que en efecto, realmente no esperaban que algo así pasara y quisieron seguirle la corriente a un Cuahutemoc Blanco que decía “esta selección va a ganar el mundial”, ¿cómo?, ¿por qué?, ¿es que acaso no vieron el nivel de juego de Brasil, Alemania o Portugal?
No es negación, es ceguera y son ganas de contagiarla.

Así es como para muchos ayer fue el regreso a la realidad, realidad de la que millones nunca salimos pero tampoco disfrutamos viendo como otros la abandonaban envueltos en una bandera de ridiculez.

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